La Edad Media

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Presentacion

Escrito por laedadmedieval 09-06-2011 en General. Comentarios (0)

Este es un blog creado por unos cuantos alumnos del curso de 2º ESO del colegio Nuestra Señora de Lourdes llamadas, Javier Flores Ramos, Daniel Coronilla de la Jara, Diego Rodriguez Tamayo y Fernando Leal Diaz. Esperamos que os guste el blog, disfruteis con la informacion y que os sirva de mucho. Gracias por visitarnos.

La edad media española

Escrito por laedadmedieval 09-06-2011 en General. Comentarios (0)

Tradicionalmente se ha aceptado que la historia de España se diferencia de la de otras naciones europeas en dos hechos trascendentes como es la ocupación musulmana de gran parte de la Península Ibérica durante siglos y el descubrimiento y conquista de América.

Ciertamente, estas dos situaciones han marcado con sello indeleble la conciencia colectiva de España, para algunos separándonos y diferenciándonos decisivamente de nuestros vecinos europeos (situados a nuestro norte) al estar más pendientes de otros vecinos y asuntos localizados en otras direcciones: sur y oeste.

Sin ánimo de discutir o apoyar estas ideas, el caso es que la historia de la Edad Media en España ha fascinado a números historiadores, no sólo españoles, sino extranjeros por su complejidad y riqueza de matices.

Esplendor y aniquilación del reino germánico visigodo

España comparte con otros países de Europa el arranque de la Alta Edad Media como un inquietante periodo de transición tras la caída definitiva del Imperio Romano y la constitución de los nuevos reinos bárbaros. Incluso, los españoles podemos presumir de que nuestro reino germánico correspondiente, el visigodo, fue seguramente uno de los más avanzados de cuantos constituyeron Europa durante los siglos VI y VII, en buena medida gracias a la intensa romanización de la Hispania que conquistaron.

Pero este brillo -en relación con otros pueblos bárbaros- no estuvo asociado a una fortaleza política y religiosa que pudiera hacer frente a la invasión musulmana.

Y es que uno de los grandes misterios de nuestra historia, sobre la que se han escrito numerosísimas hipótesis y explicaciones, es la fragilidad del Reino Visigodo, que se tradujo en su inmediata desmantelación y rapidísima conquista por un puñado de guerreros africanos y árabes, inicialmente en franca minoría sobre la población hispano-romana-visigoda nativa.

La fulgurante conquista política y militar de la mayor parte de la Península por un conjunto de pueblos de distinta raza pero animados por la misma fe, supuso una ruptura radical con respecto a la trayectoria de otros los jóvenes reinos europeos.

La crisis del siglo XIV

Escrito por laedadmedieval 05-06-2011 en General. Comentarios (0)

El final de la Edad Media llega con el comienzo de la transición del feudalismo al capitalismo, otro periodo secular de transición entre modos de producción que no finalizará hasta el final del Antiguo Régimen y el comienzo de la Edad Contemporánea, con lo que tanto este último periodo medieval como la Edad Moderna entera cumplen un papel similar y cubren una similar extensión temporal (500 años) a lo que significó la Antigüedad Tardía para el comienzo de la Edad Media.

La ley de rendimientos decrecientes empezó a mostrar sus efectos a medida que el dinamismo de los campesinos forzó la roturación de tierras marginales y las lentas mejoras técnicas no podían sucederse a un ritmo semejante. La coyuntura climática cambió, acabando con el denominado óptimo medieval que permitió la colonización de Groenlandia y el cultivo de vides en Inglaterra. Las malas cosechas condujeron a hambrunas que debilitaron físicamente a las poblaciones, preparando el terreno para que la Peste negra de 1348 fuera una catástrofe demográfica en Europa. La repetición sucesiva de epidemias caracterizó un ciclo secular.

 

   

                       

La escolástica

Escrito por laedadmedieval 26-05-2011 en General. Comentarios (0)

La escolástica fue la corriente teológico-filosófica dominante del pensamiento medieval, tras la patrística de la Antigüedad tardía, y se basó en la coordinación de fe y razón (en principio la identificación de ambas), que en cualquier caso siempre suponía la clara sumisión de la razón a la fe. Pero también es un método de trabajo intelectual: todo pensamiento debía someterse al principio de autoridad, y la enseñanza se podía limitar en principio a la repetición o glosa de los textos antiguos, y sobre todo de la Biblia, la principal fuente de conocimiento, pues representa la Revelación divina; a pesar de todo ello, la escolástica incentivó la especulación y el razonamiento, pues suponía someterse a un rígido armazón lógico y una estructura esquemática del discurso que debía exponerse a refutaciones y preparar defensas. Desde el comienzo del siglo IX al fin del XII los debates se centraron en la cuestión de los universales, que opone a los realistas encabezados por Guillermo de Champeaux, a los nominalistas representados por Roscelino y a los conceptualistas (Pedro Abelardo). En el siglo XII tiene lugar la recepción de textos de Aristóteles antes desconocidos en Occidente, primero indirectamente a través de los filósofos judíos y árabes, especialmente Avicena y Averroes, pero en seguida directamente traducido del griego al latín por san Alberto Magno y por Guillermo de Moerbeke, secretario de santo Tomás de Aquino, verdadera cumbre del pensamiento medieval y elevado al rango de Doctor de la Iglesia. El apogeo de la escolástica coincide con el siglo XIII, en que se fundan las universidades y surgen las órdenes mendicantes: dominicos (que siguieron una tendencia aristotélica -los anteriormente citados-) y franciscanos (caracterizados por el platonismo y la tradición patrística -Alejandro de Hales o san Buenaventura-). Ambas órdenes coparán las cátedras y la vida de los colegios universitarios, y de ellas procederán la mayoría de los teólogos y filósofos de la época.

 

 

Los intelectuales medievales buscaban entender los principios geométricos y armónicos con los que Dios habría creado el Universo.

El año mil

Escrito por laedadmedieval 26-05-2011 en General. Comentarios (0)

El legendario año mil, final del primer milenio, que se utiliza convencionalmente para el paso de la Alta a la Baja Edad Media, en realidad tan solo es una cifra redonda para el cómputo de la era cristiana, que no era de universal utilización: los musulmanes utilizaban su propio calendario islámico lunar que comienza en la Hégira; en algunas partes de la Cristiandad se utilizaban eras locales (como la era hispánica, que cuenta desde el 38 a. C.). Pero ciertamente, el milenarismo y los pronósticos del final de los tiempos estaban presentes; incluso el propio papa durante el cambio de milenio Silvestre II, el francés Gerberto de Aurillac, interesado en todo tipo de conocimientos, se ganó una reputación esotérica.La astrología siempre pudo encontrar fenómenos celestes extraordinarios en los que apoyar su prestigio (como los eclipses), pero ciertamente otros eventos de la época estuvieron entre los más espectaculares de la historia: el cometa Halley, que se acerca a la Tierra periódicamente cada ocho décadas, alcanzó su brillo máximo en la visita de 837,[48] despidió el primer milenio en 989 y llegó a tiempo de la batalla de Hastings en 1066; mucho más visibles aún, las supernovas SN 1006 y SN 1054, que reciben el número del año en que se registraron, fueron más detalladamente reflejadas en fuentes chinas, árabes e incluso indoamericanas que en las escasas europeas (a pesar de que la de 1054 coincidió con la batalla de Atapuerca).

Todo el siglo X, más bien por las condiciones reales que por las imaginarias, puede considerarse parte de una época oscura, pesimista, insegura y presidida por el miedo a todo tipo de peligros, reales e imaginarios, naturales y sobrenaturales: miedo al mar, miedo al bosque, miedo a las brujas y los demonios y a todo lo que, sin entrar dentro de lo sobrenatural cristiano, quedaba relegado a lo inexplicable y al concepto de lo maravilloso, atribuido a seres de dudosa o quizá posible existencia (dragones, duendes, hadas, unicornios). El hecho no tenía nada de único: mil años más tarde, el siglo XX hizo nacer miedos comparables: al holocausto nuclear, al cambio climático; al comunismo (la caza de brujas con la que se identificó al macarthismo), a la libertad (Miedo a la Libertad es la base del fascismo en la interpretación de Erich Fromm), comparación que ha sido puesta de manifiesto por los historiadores e interpretada por los sociólogos.